La paciencia de la araña



Las vacaciones son un buen momento para hacer con nuestros hijos las salidas que les gustan, pero también para proponer otras que no hacemos habitualmente y que pueden ser una sorpresa para ellos y para nosotros. 

Esta semana hicimos plan de museo. Siempre trato de llevarlos, durante el año, a las exposiciones que creo que a ellos pueden llamarles la atención. Insisto en que los museos, en especial los de arte, son espacios que ayudan a los más chicos a “abrir la cabeza”. Encontrarse con propuestas diferentes, que pueden no entender, pero que desde algún lugar los va a movilizar. Vale esto para ellos, pero también para nosotros. 

Esta vez nos fuimos al Museo de Arte Moderno, en San Telmo. La excusa era ver Cómo atrapar el universo en una telaraña, la renombrada instalación de Tomás Saraceno, un artista argentino que vive en Berlín. En una de las salas, a oscuras y sólo iluminada por luces LED en el piso, está la telaraña más grande que se haya tejido. La hicieron 7.000 arañas de 18 colonias, en un proyecto del que participó el estudio de Saraceno y el Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia. Las telarañas son una obra de arte, realmente. Parecen la obra de un artista que tejió intrincados caminos con múltiples simbologías. Pero las tejieron las arañas, en una instalación que invita a reflexionar sobre el universo entendido como una red de interconexiones donde cada elemento se despliega y transforma. Para los más pequeños es fascinante y una experiencia recomendada si les tienen temor a los arácnidos, porque al principio impresiona, pero después lo ves realmente de una manera diferente. 


La muestra está en el segundo piso. Suban en ascensor: es enorme, de madera, con un banco. A los chicos les va a divertir. De allí vayan bajando. En una de las salas del primer piso está la exposición de Ides Kilhen, una artista plástica que acaba de cumplir 100 años y que tiene aquí una celebración de cumpleaños con colores, collages, payasos, peces y otras figuras. Lúdica, a ellos les va a gustar.


En la sala contigua, otra exposición traza una ajustada retrospectiva de Sergio Avello, artista argentino que falleció en 2010 y que atravesó con su producción la vanguardia de los 80, los 90 y la crisis del 2001. Desde la abstracción a la resignificación que hizo de los símbolos patrios como nuestra bandera y la estadounidense, la obra de Avello los va a hacer pensar, incluso a los más chicos. Parense delante de la enorme bandera argentina de luces que van moviéndose al ritmo de la música y que la transforman en una especie de disco y permitanse bailar. 


En el primer piso hay además una pequeña exhibición de parte de la colección permanente (con nombres importantes como Picabia y Kandinsky) y en el subsuelo, otra instalación de Elba Bairon. “Me gustó, pero no la entendí”, me dijo mi hijo. De eso se trata también el arte: de que te pase algo con lo que ves, aunque no siempre lo comprendas. 

El museo queda en Av. San Juan 350. Abre de martes a viernes de 11 a 19 y los sábados, domingos y feriados, hasta las 20. La entrada cuesta $ 30 y los martes es gratis.

Adriana Santagati

Soy periodista desde hace 20 años y mamá desde hace 10. Edito en Clarín Sociedad, soy blogger en Disney Babble y escribo en Ciudad Nueva. En este blog recopilo noticias, consejos, experiencias y reflexiones sobre todo lo que nos atraviesa en nuestra vida cotidiana (y en especial en la maternidad/paternidad).

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