Los secretos de la mamá de Tini


Las mamás que tenemos niñas seguramente cantamos y bailamos junto a nuestras hijas al ritmo de las canciones de Violetta. Vimos una y otra vez los capítulos del programa y algunas pudimos acompañarlas a sus recitales. Ahora, Violetta está cambiando y esa transformación es el eje de la película Tini: el gran cambio de Violetta.
Detrás de Tini, claro, está Martina Stoessel. Y detrás de Martina, como detrás de cada una de sus fans, está su mamá. Martina es una estrella, pero para Mariana es Tini. 
“Lo que pasó con Violetta fue un huracán. Creo que recién me di cuenta cuando fueron los shows del Gran Rex de Buenos Aires. Antes salía a la calle y firmaba autógrafos y le pedían fotos, pero esto fue como ‘¡Guau!’. Empezaron con pocos shows y terminaron siendo 80. A la salida la gente cortaba la avenida donde está el teatro, todos los días”, recuerda Mariana sobre los conciertos del 2013. Y revela que en los recitales ella a veces iba a la platea y filmaba con su celular a las seguidoras y a sus padres: “Las fans me encantan, me emocionan. Tengo videos guardados de los padres cantando más que los hijos. No podía creer que en Francia o en Rumania o dónde fuera cantaran en castellano y supieran todas las canciones, es increíble”.
De Buenos Aires a toda Latinoamérica, de Europa a Israel, el huracán Violetta soplaba con la misma intensidad y allí siempre estaban Mariana o su esposo Alejandro, el papá de Martina, para acompañarla. Mariana guarda todas las cartas, carteles, banderas, peluches y regalos que recibe su hija, y montones de anécdotas. Pero si tiene que elegir solo una, se traslada a una remota ciudad polaca. “Era muy muy chica. Llegamos al hotel y fuimos con Alejandro al lobby a tomar un té. Estaba lleno, y afuera también, de fans y sus padres. En un momento se acerca una mamá a decirme que ellos habían escuchado música por primera vez con sus hijos, en el auto con el CD de Violetta. Me impactó, fue muy fuerte sentir cómo mi hija le había llevado alegría y esperanza a esos chicos”, se emociona al contarlo.
Mariana asegura que es feliz de que su hija sea artista y que siempre supo que iba a seguir ese camino. “A los dos años y medio, tres, se metió en una clase de ballet donde todas las nenas tenían siete años. No la podía sacar, agarrada de la barra y no le llegaban las piernas”, se ríe Mariana porque, dice, ella era igual de pequeña. “Me encantaba bailar, estudié danza clásica, hice el ingreso al teatro Colón”, cuenta. Por decisiones paternas no continuó, pero nunca perdió la pasión por la danza y se la transmitió a Martina. “Cuando era chica la llevaba a todos lados. A danza, teatro, hip hop, cualquier cosa. Hasta a tenis. A la tercera clase, Martina no daba pie con bola con la pelota y me dice ‘Mamá, ¿te parece que yo siga con el tenis?'”.
Con Martina y con Francisco, su hermano un año y medio mayor, Mariana fue una “mamá taxi” de las que llevan a sus hijos de un lado al otro con la idea de darles la oportunidad de desarrollar todos sus potenciales. “Me cansaba, pero me gustaba la actividad. Hoy la extraño. Por ejemplo, ellos nunca comían en el colegio. Pasaban en la escuela un montón de horas, entonces yo iba a buscarlos para almorzar en casa o directamente les llevaba al mediodía la lunchera con el almuerzo recién preparado. Me gusta ser mamá, me encanta ese rol: no habría sido otra cosa más que mamá“, enfatiza. Tini, revela, es igual: quiere formar una familia y sueña con encontrar “su príncipe azul, su marido para toda la vida”. 
El hogar de los Stoessel, reconoce, fue siempre muy agitado por el trabajo del papá de Martina, un importante productor televisivo. Alejandro podía llegar de trabajar a las tres de la madrugada o pasarse de lunes a viernes trabajando en el exterior. Mariana dice que siempre trató de que sus hijos tuvieran una vida normal, que eso fue un entrenamiento para lo que vino después con Violetta y que esa premisa es la que sigue manteniendo: ser una familia normal.
“En mi casa, mi hija no es una celebrity de nada: es mi hija. Si no hace el cuarto o no ordena la ropa, empiezo a los gritos. Tanto Martina como su hermano saben que tienen obligaciones que cumplir”, afirma Mariana y agrega que siempre, desde chicos, los límites estuvieron claros: “Nunca me costaron. Los puse y los sostuve, antes y ahora. A veces ni siquiera necesito levantarles la voz, solamente los miro y ya se terminó. El padre tiene una vuelta y una charla más, pero conmigo saben que es así. Si veo algo de Martina que no me gusta se lo digo, de lo que sea. No tuve ni tengo hijos conflictivos”. Aunque, reconoce, sus preocupaciones son las mismas que las de cualquier madre de un adolescente: el alcohol, el tránsito, la seguridad. “Más con Fran que con Martina. Tini no sale de noche, lleva una vida muy tranquila”, dice.
“¿Cómo es Martina de entre casa? Es una chica sensible. Es muy buena, es muy colgada, es desordenada, pero sobre todo es una chica buena. Es una buena nena, con buenos sentimientos: solidaria, es cariñosa con sus abuelos, con mis amigas”, la describe quien la conoce como nadie. 
El diálogo es clave en la familia Stoessel. Mariana asegura que con Martina hablan de todo y que ella misma le cuenta a Tini lo que le pasa, sus sensaciones, si está triste: una relación de compañerismo y confianza total entre madre y hija. Y para lograrla, cree Mariana, es fundamental la presencia: estar siempre disponibles para nuestros hijos.
“A los chicos hay que dejarlos ser. Acompañarlos en sus sueños, en lo que les gusta. Lo que pasó con Martina es un caso excepcional. Los chicos tienen que estudiar, tener una actividad y aprender porque se viene un mundo cada vez más difícil. Lo noto por amigos de mis hijos, veo que no tienen ningún tipo de motivacion. Su motivación pasa por el Snapchat y por el celular: hay que tratar de cambiarles ese mundo”. ¿Y cuál es su receta? “La única receta es que el padre tiene que estar acompañando a sus hijos todo el tiempo. Y que el tiempo que comparte con ellos sea de calidad. No es magia. Con los chicos hay que estar, hay que dedicarles el tiempo. Esa es mi experiencia”, cierra Mariana. 

Adriana Santagati

Soy periodista desde hace 20 años y mamá desde hace 10. Edito en Clarín Sociedad, soy blogger en Disney Babble y escribo en Ciudad Nueva. En este blog recopilo noticias, consejos, experiencias y reflexiones sobre todo lo que nos atraviesa en nuestra vida cotidiana (y en especial en la maternidad/paternidad).

No hay comentarios:

Publicar un comentario